Tomado de:
http://www.mgar.net/cuba/giraldil.htmHernando de
Soto, un personaje protagónico en la historia de
La Giraldilla:
En 1538 Carlos I, rey de las Españas, nombró Capitán General
de Cuba y Adelantado de
La Florida a don Hernando de
Soto, a quien puso en conocimiento que habÃa mandado hacer una fortaleza en
La Habana, " ... que es en la dicha isla
de Cuba, asà para guardar de ella como para reparo y defensa de los navÃos que van y vienen de las Indias ..." El soberano le encomendó esta misión, porque De
Soto se habÃa ganado la confianza por el coraje y audacia desplegados en las expediciones de Castilla del
Oro -Panamá- y en la conquista de Nicaragua y del Perú. Inmediatamente De
Soto salió del puerto español de San Lúcar con diez naves y cerca de mil hombres. Luego de tomar posesión de su cargo en la Isla
de Cuba, sin perder tiempo, dejó como gobernadora de la
Gran Isla a su joven esposa doña
Isabel de Bobadilla, y se dispuso a afianzar el poder de España en la penÃnsula de
La Florida. En 1539, enfiló proa hacia
La Florida con nueve naves, novecientos hombres y 300 caballos. Desembarcó en la bahÃa de Tampa y penetró tierra adentro. Por su carácter extrovertido entabló mistad con unos caciques y aquellos que no se plegaron al poderÃo español, conocieron la muerte a manos del Adelantado y sus tropas en el fuerte Alibamo. A partir de documentos de la época, ha podido reconstruirse el itinerario de Hernando de Soto: Atravesó de Sur a Norte el territorio que hoy ocupa el estado de
Georgia, bajó luego hasta cerca de Mobila en la actual Alabama y se dirigió hacia el Noroeste. El 8 de mayo de 1541 descubrió el
Mississippi y atravesó el rÃo en 1542, por el sitio que actualmente ocupa Memphis y se internó en las llanuras de
Arkansas. ExistÃa una leyenda, contada desde tiempos remotos de unos indios a otros, que se referÃa a la existencia
de la Fuente de la Juventud, cercana a las márgenes del
Mississippi. De
Soto, aunque sólo con 43 años, soñaba con volver a los primeros años de su vida y decidió regresar al rÃo en busca de tan preciado tesoro, que le colmarÃa de riquezas y renovarÃa sus Ãmpetus. Como enloquecido, rehizo el camino. Pero su ambición le costó la vida. AllÃ, cerca del rÃo, le atacó una fiebre mortal y, antes de expirar, confió el mando de su ejército a Luis
Moreno de
Alvarado.
Una leyenda que habla de amor:
Cuenta la tradición que doña
Isabel del Bobadilla esperaba a su esposo, Hernando de
Soto, durante largas horas por años enteros, en la torre de vigÃa (la atalaya)
del Castillo de la Real Fuerza, que por aquel entonces era vivienda del gobernador
de Cuba. Aquella larga espera convirtió a
Isabel en un personaje legendario, que oteaba el horizonte e intentaba descubrir, más allá del alcance de su vista, las naves que traerÃan a su esposo de regreso al hogar. Dicen que la enamorada murió, finalmente, de amor. Unos años más tarde un artista habanero de origen canario, Gerónimo MartÃn Pinzón (1607-1649), -a quien define el restaurador y arquitecto don JoaquÃn Weiis, en su obra
La Arquitectura Colonial en Cuba como artÃfice, fundidor y escultor-, se inspiró en aquella mujer que era un sÃmbolo de la fidelidad conyugal y la esperanza y esculpió una figura en su recuerdo. El gobernador de la ciudad don Juan Bitrián Viamonte, cuyo mandato abarcó desde 1630 al 34, mandó a fundir la escultura en bronce y colocarla, a modo de veleta, sobre la torre añadida poco tiempo después al castillo. El gobernador Bitrán bautizó la veleta con el nombre de Giraldilla, en recuerdo de la Giralda de su ciudad natal,
Sevilla. AsÃ, la Giraldilla se fue convirtiendo en el sÃmbolo de la ciudad de
La Habana, por tradición y por su historia, con matices de leyenda y de historia de amor.
La figulina que se yergue en lo alto de la Real Fuerza:
En la torrecilla cilÃndrica que sirve de vigÃa y que se construyó en el extremo del baluarte Noroeste, se alza contra viento, lluvia y sol, una estilizada figulina que actualmente no es la original, sino una copia realizada con gran rigor estético, pues la verdadera Giraldilla se conserva en el Museo de la Ciudad, para preservarla de los rigores de agentes externos que llegarÃan a destruirla.
En la escultura aparece el nombre del gobernador que ordenó se fundiera en bronce. La figura es la de una bella muchacha vestida a la usanza del renacimiento español y con la
Cruz de Calatrava en una de sus manos que, según palabras del doctor Manuel Pérez
Beato, en su obra Rectificaciones históricas, editada en
La Habana, en 1943,
" ... representa la Victoria, portando en su brazo derecho una palma, de la que solo conserva el tronco y, en la izquierda, en un asta, la Real
Cruz de Calatrava, de cuya orden era caballero Bitrián de Viamonte; en la parte inferior del asta se ven las grapas que sujetaban la banderola que servÃa para dar dirección al conjunto por la acción del viento y que perdió durante algún huracán de los muchos que debe haber visto ...".
PodrÃa añadirse que la escultura representa una mujer de pie, con ciento diez centÃmetros de altura, que presenta la falda recogida sobre una de sus rodillas, lo cual se aprecia admirablemente, hasta en los dobleces de la tela. Y sobre el pecho ostenta un medallón con el nombre del escultor y una corona en la cabeza. En
La Giraldilla se observan rasgos que evocan las facciones de la mujer española, por lo cual se considera una representación genuina de una ciudad tan espiritualmente española como lo es
La Habana. La verdad es que aún su silueta se recorta en lo alto de la fortaleza contra el azul del cielo, y su bronce resplandece con destellos dorados, casi áureos, bajo el sol. Y tal parece que otea el horizonte, sin fatigarse, por el paso de cuatro siglos, en espera de aquél que vendrÃa cargado con el fluido mágico de una fuente fantástica, mientras ella contrinúa marcando la dirección de los vientos. (Mario MartÃ)
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Y agrego:
En la historia de la conquista española en
America se encuentra solamente este caso, en que el gobernador sale a cumplir otras misiones y la esposa es la que lo substituye, haciendo el papel de gobernadora en ausencia del esposo : Hernando de
Soto.---
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Casi a un siglo despues del viaje de Hernando de soto es que Bitrian de Viamonte manda a eregir la estatuilla.
Segun yo he podido ver, este Bitrian de Viamonte, fue el primer Viamonte que llego a Cuba, y lo hizo como Gobernador, desde octubre 7, 1630 hasta octubre 23 , 1634.
Y teniendo la
Orden de Calatrava, pues nos dice que fue español, por supuesto y se acepta que era de
Navarra, siendo Almirante de Galeones de la
Orden de Calatrava.
Saludos.